Partidos míticos: La remontada imposible de la URSS a Yugoslavia en la semifinal del Mundobasket 1986

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Tras el éxito de la plata conseguida en Los Angeles 1984, el Mundial de 1986 que se iba a disputar en España, era cuando menos ilusionante de cara a intentar volver a repetir metal, pero Brasil (en el enésimo partidazo de Oscar) se cruzó en el camino de la selección, apartándole de la lucha por las medallas.

Así todo, hoy hablaremos del partido que todos los aficionados al baloncesto recordamos de aquel mundial… que no fue una emocionante final donde los Estados Unidos de David Robinson, Mugsy Bogues, Kenny Smith, Sean Elliott, Steve Kerr… se impusieron por tan solo 2 puntos a la Unión Soviética, sino la gran semifinal que disputaron Yugoslavia y la URSS en el Palacio de los Deportes de Madrid.

19 de julio de 1986. A modo de presentación, las plantillas de ambas selecciones:

URSS: Arvydas Sabonis, Valdis Valters, Alexander Volkov, Vladimir Tkachenko, Tiit Sokk, Alexander Belostenny, Rimas Kurtinaitis, Valdemaras Homičius, Sergei Tarakanov, Valeri Tikhonenko, Sergei Grishaev, Andris Jekabsons (Entrenador: Vladimir Obukhov)

Yugoslavia: Dražen Petrović, Alexander Petrovic, Dražen Dalipagić, Vlade Divac, Stojan Vranković, Ratko Radovanović, Zoran Čutura, Emir Mutapcic, Danko Cvjetičanin, Franjo Arapović, Zoran Radović, Veljko Petranović (Entrenador: Krešimir Ćosić)

Tras un partido repleto de calidad, pero también de tensión y dureza, tan solo quedaban 46 segundos para el final y Yugoslavia vencía 85-76. Hasta entonces, Petrovic había hecho lo que mejor sabía, hacerse el amo y señor del partido superando la defensa rusa una y otra vez… sus celebraciones y gestos no gustaban a un público que lo abucheaba, porque no era capaz de olvidar las grandes hazañas del genio de Sibenik cada vez que la Cibona se había enfrentado al Real Madrid.

Pero tan solo 6 segundos bastaron para que el partido se abriese sorprendentemente… un jovencísimo Sabonis, que llevaba 3/3 desde la línea de 6,25 m, convertía su cuarto triple del partido (en esta ocasión a tabla!!!) y los yugoslavos perdían el balón nada más sacar de fondo; error que no perdonaba Tikhonenko al anotar un nuevo triple que reducía la ventaja a solo 3 puntos, dejando el marcador en 85-82.

La grada era un clamor: “Rusia!!! Rusia!!! Rusia!!!”. Remontadas épicas hemos visto muchas en el basket moderno, pero casi siempre a base de cometer faltas y llevar al equipo contrario a la línea de personal… esta vez hablamos de una remontada imposible, porque en 1986 aún existía la regla de que una vez cometida la falta personal, el equipo que la recibía, podía elegir si sacar de banda o lanzar 2 tiros libres (que se convertían en 1+1 en caso de haber llegado ya al bonus de las 7 faltas). En estas circunstancias, los rusos cometieron 3 faltas personales, pero Yugoslavia ante el temor de fallar el 1+1, siempre elegía volver a sacar de banda… así que salvo que se produjese un error mayúsculo, el partido iba a terminar sin que la URSS tuviera siquiera la opción de lanzar a canasta.

Pero el error mayúsculo llegó, cuando un imberbe Vlado Divac (que contaba por aquel entonces con 18 años) cometió unos inexplicables dobles ante la presión soviética. Los rusos sacaban de banda a falta de 12 segundos para el final y necesitaban anotar el tercer triple consecutivo que llevase el partido a la prórroga. Con Kurtinaitis eliminado por faltas, las opciones para lanzar y anotar el triple pasaban por Homičius, Tikhonenko, Sabonis o Tarakanov ya que el base Valdis Valters (padre de Kristaps, jugador del Fuenlabrada, Joventut o Unicaja) llevaba en ese momento un paupérrimo 1/8 en tiro, además de un campeonato más bien gris… pero caprichos del destino, Valters no se arrugó y tras recibir el bloqueo de Sabonis lanzó en suspensión para anotar el triple más importante de su vida. Prórroga!!!

Antes de que el tiempo extra comenzara, Divac rompía a llorar desconsolado. Algunos compañeros trataban de consolarle sin éxito, mientras otros le abroncaban por haber dejado escapar la final con aquel error de novato… Divac, años después, reconocería que aquel fallo le curtió y le hizo un hombre. De hecho, en su dilatada y exitosa carrera, fue el primer yugoslavo en jugar en la NBA y también tuvo tiempo de resarcirse de lo ocurrido en el Mundobasket de España 1986, colgándose dos oros en los Mundiales de Argentina 1990 e Indianápolis 2002.

Volviendo al partido… la prórroga comenzó con un equipo pleno de moral y otro mentalmente abatido, pero el encuentro no se decidió hasta que en el último minuto, Sabonis puso por delante a la Unión Soviética (91-90) y Yugoslavia perdió el balón en la siguiente posesión. Los 5 jugadores rusos se colocaron abiertos para pasarse el balón unos a otros, mientras los yugoslavos les persiguían sin ni siquiera llegar a hacer falta. El tiempo se consumió y la URSS se llevó el partido. Un partido que anímicamente ya había terminado en el preciso momento en que Valters anotó el triple del empate. El triple que culminó la remontada imposible.

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Acerca de cblapenya1992

Club Basket La Peña en Bilbao, fundado en 1992 y que actualmente milita en el grupo del País Vasco, Navarra y La Rioja de la Primera División Nacional Masculina.
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