Años de amor y un largo adiós: El plan de juego de Bob Cousy

Navegando hace unos días por la red, encontramos esta conmovedora historia de amor protagonizada por Bob Cousy, al que presentamos como leyenda viva de los Boston Celtics, 13 veces All Star, 8 temporadas consecutivas máximo asistente de la NBA, poseedor de 6 anillos de campeón y por supuesto, Hall of Fame.

El artículo, fechado el pasado 29 de septiembre, está redactado por la periodista Dianne Williamson en inglés, por lo que nos hemos tomado la licencia (y la paciencia) de traducirlo al castellano. Merece muchísimo la pena dedicar cinco minutos para leerlo: Sentimientos a flor de piel y una lección de vida…

El plan de juego, como él lo llamaba, raramente variaba. Cada mañana, él se levantaba primero y colocaba cosas en la mesa de la cocina –sus pastillas, el periódico, una barrita de fibra, un plátano. Entonces, él volvía al dormitorio y despertaba a su mujer. De vez en cuando, ella se resistía a dejar el calor de las sábanas, entonces él gentilmente la convencía. Él, siempre era gentil.

Una vez levantada, él la acompañaba a la cocina a leer el periódico. Leer todas las páginas, le llevaba dos o tres horas, porque ella subrayaba cada frase de cada artículo con un bolígrafo negro. Después de un rato, él encontraba reconfortante leer entre líneas, porque era algo compartido entre ambos.

“Ella llevaba una vida feliz” él decía. “Era parte del plan de juego.”

Bob Cousy algo sabe sobre planes de juego, y él y su mujer, Missie, siempre fueron un equipo. En los inicios de su matrimonio, cuando la estrella de los Celtics marchaba de viaje durante semanas, Misssie hizo que su marido estuviese presente en el hogar familiar, diciendo siempre a sus hijas, donde estaba y qué estaba haciendo. Décadas después, cuando Missie sucumbía lentamente a los estragos de la demencia senil, su marido se aseguró de que la mujer a la que él llamaba “mi esposa” estuviese siempre a su lado, incluso cuando su mente vagaba por donde él no podía seguirla.

La semana pasada, después de 63 años de matrimonio, Bob Cousy dijo adiós a su esposa. Sus allegados dicen que él está huérfano, inconsolable. Y ellos se sorprendieron que aceptase una entrevista, porque Cousy es un hombre reservado que cuidó de Missie, en solitario, durante más de una década, nunca pidió ayuda, servicios o condolencias. Eso no estaba en el plan de juego.

Cousy se casó con su dulce amor del High School, la morena azabache Marie Ritterbusch, seis meses después de graduarse en la universidad de Holy Cross, donde ayudó a su equipo a ganar el campeonato de la NCAA en 1947. Pasó su noche de bodas jugando de base con los Celtics. Días después, marchó de gira con su equipo durante dos semanas.

El extenuante calendario de viajes definió la primera parte de su matrimonio. Mientras su marido, estuvo transformando el deporte del baloncesto y más tarde, trabajando como entrenador y comentarista, Missie criaba a sus dos hijas inculcándolas su pasión por los derechos civiles y el movimiento pacifista. Lista, guapa y amable, fue la mentora de las nuevas esposas de los Celtics, acogiendo especialmente a las mujeres de jugadores negros como Bill Russell y Jo Jo White. Fue líder de las Girl Scout y una buena jardinera, una mujer extremadamente independiente que podía discutir sobre política con la misma habilidad que aplicaba en las cañerías defectuosas de la familia Tudor de la calle Salisbury.

“Estaba ocupado jugando un juego de niños” dijo Cousy la semana pasada, sentado en la sala de estar con sus hijas Marie y Ticia. “Pensaba que meter un balón en el aro era importante. Mirando atrás, debí haber participado más en las vidas de mi familia. Pero mis hijas estaban en las mejores manos.”.

Hoy, la leyenda Celtic conocido como “Cooz” tiene 85 años pero parece una década más joven. Inteligente y cortés, se arranca fácilmente a departir sobre cómo el amor por su mujer floreció como pareja de edad avanzada.

“Nuestro matrimonio fue todo lo contrario a algo tradicional”, decía. “La mayoría de parejas tienen su mayor intensidad, en los inicios. Pero yo estaba siempre trabajando. Entonces, tuvimos la mejor y más romántica parte de nuestro matrimonio, al final. Literalmente fuimos de la mano durante los últimos 20 años.”

Según Cousy, la conciencia de Missie, comenzó a descender gradualmente hace doce años. Ella le realizaba la misma pregunta una y otra vez. Alucinaba, su desorientación crecía y peleaba por mantener el equilibrio. Pero siempre reconoció a su marido, y se alteraba ante cualquier insinuación sobre que padecía de demencia senil.

Por tanto, Cousy trabajó duro para crear la percepción de que su independiente mujer estaba vital y saludable. Por lo que ella creía que aún era capaz de conducir y él aparcaba la furgoneta de Missie en su plaza de Florida cada invierno, para que ella pudiera verla en la calzada de entrada a casa. Flores rojas artificiales fueron plantadas en su jardín. Él hacía todas las tareas domésticas y dejaba creer a su mujer que ella las realizaba por sí misma.

“Mi padre proporcionó un entorno que permitió a ella, en su mente, ser una persona adulta completamente funcional”, decía su hija Marie. “Verlo era increíble.”

La vida social de la pareja se desvaneció cuando los síntomas de Missie empeoraron. En vez de un jueves noche “fuera con los chicos” y unos partidos rápidos de golf, Cousy pasó todo su tiempo a solas con su mujer. Él llenaba el frigorífico con sus dulces favoritos, las copas de crema de cacahuete de Missie. Por la noche, él siempre la cubría con una manta y le acariciaba el brazo.

“Te quiero cariño”, él decía.
“Yo también te quiero”, Missie solía siempre responder.

La leyenda deportiva que condujo a los Celtics a ganar seis campeonatos de la NBA, decía que nunca se sintió derrotado por el reto de cuidar a tiempo completo de su enferma esposa.

“Esto nos ha juntado aún más”, según Cousy “Esto no fue nunca un deber, porque ella hubiese hecho lo mismo por mí. Solo debes dejarte llevar y fluir. Cada tres meses, gritaba algo solo para liberar.”

El 7 de Septiembre, Cousy llevó a su mujer a comer al Worcester Country Club. En la vuelta a casa, en el coche, Missie sufrió una embolia masiva. Falleció pacíficamente dos semanas después y fue enterrada en el cementerio de St. John’s.

Hoy, Cousy se consuela con los recuerdos de su mujer y con el conocimiento de que ella fue feliz hasta el final de sus días. Siendo uno de los más grandes, él se maravilla de cómo el hijo de unos pobres inmigrantes franceses, pudo disfrutar de una fascinante y afortunada vida –famoso deportista, amadas hijas, nietas y una mujer a la que adoró. Solo perdió la compostura cuando le preguntamos qué es lo que más echaba de menos de Missie.

“Ya no puedo poner las pastillas por la mañana.” “Ya no podré cuidar de ella nunca más.”

Aún, cada noche, él va a la cama y le dice a su mujer que la quiere. Para un hombre dedicado y firme como Bob Cousy, resulta difícil cambiar el plan de juego.

Bob Cousy and Missie

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Acerca de cblapenya1992

Club Basket La Peña en Bilbao, fundado en 1992 y que actualmente milita en el grupo del País Vasco, Navarra y La Rioja de la Primera División Nacional Masculina.
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