Baloncesto con humor: Las rutinas y manías en los tiros libres

Todos los que hemos jugado alguna vez al baloncesto hemos pasado en infinidad de  ocasiones por la línea de tiros libres. Son 4 metros y 60 centímetros los que separan tu posición de la del aro, en ese momento, todas las miradas se fijan en ti, recibes el balón del árbitro y sólo tienes unos segundos para conseguir que traspase la red.

Son varios los aspectos que pueden influir para que los tiros libres entren o no: la mecánica empleada, el tiempo que hayamos dedicado a entrenarlos previamente, el estado del marcador (no es lo mismo tirar sin presión que al final de un partido igualado) y sobre todo la mente… habrá quien en ese momento piense “Lo voy a meter”, quien se autopresione “No lo puedo fallar”, el que dude “a ver si éste entra” y quien no piense en nada y simplemente ejecute. Precisamente en la ejecución del tiro libre es donde muchas veces entran en juego las rutinas, rituales o manías que tenemos los jugadores. Estos son sólo algunos ejemplos:

* El momento previo: Nick Van Exel se colocaba medio metro detras de la línea porque estaba totalmente convencido que haciéndolo así metía más, Gilbert Arenas nada más recibir acostumbra a pasarse el balón tres veces por detrás de la espalda, Marc Jackson, base de los Knicks y los Pacers de los 90, señalaba el aro con el pulgar de la mano derecha para apuntar mejor (sí, sí, para apuntar mejor… o al menos eso decía), Michael Adams, que sigue en poder del record que estuvo cerca de batir Jose Calderón de 97 tiros libres anotados consecutivamente en partidos de la NBA, además de poseer una mecánica de tiro llamémosla especial, se escoraba mucho a la derecha para lanzar, lo mismo que sigue haciendo el croata ex-baskonista Zoran Planinic. El pivot alemán Patrick Femerling antes de comenzar a botar, se ponía una mano en el corazón mientras sujetaba el balón con la otra como si tuviese una bandeja ficticia (Como diría Mourinho ¿Pur qué? ¿Pur qué?). Alonzo Mourning se besaba la muñequera y luego se tocaba con ésta, la frente… pero si existe un beso famoso es el de Jason Kidd, primero se limpia la mano en el pantalón, luego se besa los dedos y acaba tirando el beso al aire mientras mira el aro muy concentrado. Jeff Hornacek, el que fuera excelente tirador de los Phoenix Suns y de los Jazz de Utah, antes de lanzar, siempre se acariciaba con la palma de la mano repetidamente la mejilla, como si la maquinilla de afeitar no le hubiese apurado bien, al parecer era una clave que le pidieron realizar sus hijos, otro que aprovechaba los tiros libres para enviar un mensaje era el ex-jugador de los Rockets Steve Francis  que le dedicaba los tiros libres a su madre fallecida, tocándose el tatuaje de su brazo derecho que dice “In Memory”. Pau Gasol muy de vez en cuando, junta las manos y se sopla en los dedos como para calentarlos, Steve Nash va un poco más allá y realiza un ritual de tres movimientos, primero se chupa los dedos ¿quizás para enfríarlos?, luego se coloca bien el pelo detrás de las orejas como hace Rafa Nadal antes de sacar, pero dejando tranquilo el pantalón y por último ejecuta un tiro libre con un balón invisible para practicar la mecánica; todo esto unido, hace que su porcentaje de acierto desde la línea en toda su carrera, sea superior al 90%. Podéis intentar el método Nash en el siguiente partido, si entran habrá valido la pena, si no, seguro que más de uno se echa unas risas.

* Los botes: El número de botes es todo un clásico porque ¿Quién no ha botado alguna vez el balón en la línea, contando internamente el número de veces? una variante se puede dar cuando en caso de fallar el primero, se provoca que el número de botes del segundo no coincida con los del primero para ver si así hay más suerte. Granger Hall, americano que jugaba en el Magia de Huesca en los 80 daba tres botes rítmicos característicos que eran jaleados por la afición, Boniface N´Dong acompaña cada bote con una peculiar flexión de rodillas, Richard Hamilton de los Pistons también roza lo psicótico ya que antes de tirar, da dos botes al frente y otro exageradamente escorado al costado. Otros botes de balón famosos en los tiros libres eran los de Dejan Bodiroga, realizados mientras el público coreaba al compás de los mismos “Bo-Di-Ro-Ga” y por último tenemos a Alberto Herreros que prefería prescindir de rutinas con el bote, optando por no botar el balón antes de lanzar, lo que constituía otra manía en sí misma.

* El momento de reflexión: Una vez finalizado el último bote y antes de ejecutar el tiro, Karl Malone soltaba por lo bajinis auténticas parrafadas, nadie sabía a ciencia cierta si estaba motivándose a sí mismo, si estaba insultando a algún rival o si simplemente rezaba como acostumbran a hacer los mormones de Utah. Una versión local de lo que hacía Karl Malone es lo que viene haciendo desde hace años Jorge Garbajosa; en este caso, como lo que dice es más corto y gracias a que el castellano nos resulta más fácil de leer en los labios que el inglés, podríamos aventurarnos a decir que pronuncia algo similar a “Vamos pa dentro” pero él nunca lo ha querido confirmar. Jerry Stackhouse, el que fuera gran anotador en Philadelphia, Detroit, Washington y Dallas pero con un papel testimonial la temporada pasada en los Heat de Miami, una vez finalizados los botes, acostumbra a flexionar las rodillas casi hasta el suelo en una sentadilla interminable que duele sólo de verle. En esos momentos previos al lanzamiento, el jugador de los Ángeles Clippers Mo Williams tiene que colocar siempre su mano derecha tocando la marca Spalding del balón, lo que nos lleva a preguntarnos, si la NBA decidiese cambiar de balón oficial, ¿bajaría su 87% de acierto desde la línea? Otro que aprovechaba los tiros libres para reflexionar y mucho, era el miembro de los Bad boys, Adrian Dantley que acudía a la línea con mucha asiduidad (de hecho entre las cinco marcas de más tiros libres anotados en un partido tres son de Dantley con 28, 27 y 26 mientras que las dos marcas restantes son de Wilt Chamberlain y Michael Jordan) pero lo más peculiar no era el número de tiros libres anotados, sino el extenso ritual que hacía. Miraba la canasta, se limpiaba el sudor de una ceja, luego se limpiaba el sudor de la otra ceja, se tocaba la cara, botaba, flexionaba, amasaba con mucha paciencia el balón hasta quedar las manos colocadas exactamente donde él quería, volvía a flexionar, respiraba y por fin lanzaba. Se dice que una ocasión le pitaron la violación de exceso de tiempo en los tiros libres (en la NBA son 10 segundos) cuando habían pasado 14 segundos!!! desde que el árbitro le había dado la bola. Teniendo en cuenta que Dantley iba mucho a la línea, todo parece indicar que los partidos de los Pistons podían hacerse muuuuy largos, casi eternos.

* La mecánica de tiro: comenzaremos con una mirada atrás para rescatar el tiro libre de cuchara que Rick Barry ejecutaba a la perfección en la NBA hace varias décadas y que a finales de los ochenta y principios de los 90 volvió a rescatar el italiano Ricardo Pittis, acabamos de decir que Rick y Ricardo tiraban a cucharón, curiosa coincidencia ¿Quién será entonces el siguiente en hacerlo, Ricky Rubio tal vez? teniendo en cuenta, cómo le están volviendo loco con tantos cambios en la mecánica, podría ser. Otra forma llamativa de lanzar, era el estilo sacándola de muy arriba, casi como un saque de banda futbolero, del pivot de los Bulls Bill Cartwright; estilos poco ortodoxos son también los de Shawn Marion que tira con los brazos encogidos, como con miedo de romper algo y Desmond Mason que saca el balón desde una posición de brazos exageradamente adelantada, pero si hablamos de mecánicas feas se lleva la palma la del jugador de los Rockets, Chuck Hayes, antiestética es poco, sube el balón hasta arriba, cuando parece que puede llegar a equilibrarse, comienza una especie de balanceo corporal en ocasiones espasmódico para arrojar a continuación el balón, invadiendo a veces con un incontrolado pie, la línea de tiros libres; otro que pisaba en muchas ocasiones pero que casi nunca se los anulaban, era el bueno de Igor Rakocevic, si en vez de Rako hubiese sido el junior de turno, seguro que tendría más tiros libres anulados que anotados. No nos podemos olvidar de los tiros libres saltando del mítico Darryl Middleton que aún sigue jugando pasados los 40… y quién no recuerda al base griego John Korfas que los ejecutaba siempre con mucha destreza pero con la dificultad de hacerlo con una sola mano. Versiones esporádicas de este particular estilo son las de Bo Kimble que decidió lanzar el primer tiro libre de cada partido solo con la izquierda para homenajear a su compañero y amigo fallecido Hank Gathers; Tracy McGrady lanzó en un partido (anotando el primero) los tiros libres con la zurda porque la derecha la tenía lastimada y por último Shaquille O’Neal también se animó a dar espectáculo en un All Star tirando un tiro libre con una mano y la otra en la espalda. Incluso alguien que estaba por encima del bien y del mal, como Michael Jordan se permitió el lujo en varios partidos de lanzar (y meter) tiros libres con los ojos cerrados… aunque pensándolo un momento, tampoco tiene tanto mérito, al fin y al cabo, eso mismo, o algo parecido, lo ha venido haciendo Yao Ming habitualmente a lo largo de toda su carrera.

 

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Acerca de cblapenya1992

Club Basket La Peña en Bilbao, fundado en 1992 y que actualmente milita en el grupo del País Vasco, Navarra y La Rioja de la Primera División Nacional Masculina.
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